La Paz, Bolivia.— El expresidente de Bolivia, Evo Morales, aseguró que no será intimidado luego de que las autoridades emitieran una nueva orden de captura en su contra por su presunta participación en las protestas y bloqueos de carreteras registrados entre mayo y junio de este año.
A través de un mensaje en la red social X, Morales informó que el Gobierno lo acusa de los presuntos delitos de terrorismo y alzamiento armado, además de responsabilizarlo por las movilizaciones sociales que exigían la renuncia del presidente Rodrigo Paz.
El exmandatario rechazó las acusaciones y sostuvo que el Gobierno intenta culparlo para desviar la atención de la crisis económica y social que, afirmó, enfrenta el país.
“No nos van a intimidar. Seguiremos luchando junto al pueblo”, escribió Morales.
La Fiscalía boliviana informó que la investigación incluye los presuntos delitos de alzamiento armado contra la seguridad y soberanía del Estado, terrorismo, atentado contra la seguridad de los medios de transporte, asociación delictuosa, instigación pública a delinquir y atentado contra la seguridad de los servicios públicos.
El proceso también involucra a otros dos dirigentes sindicales y deriva de una denuncia presentada por líderes cívicos de Santa Cruz, a la que posteriormente se sumó el Ministerio de Gobierno.
Las investigaciones están relacionadas con los bloqueos carreteros que se extendieron durante siete semanas entre mayo y junio, impulsados por organizaciones campesinas y sindicales con el respaldo de grupos afines a Morales.
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