Cada vez es más común ir al supermercado, pagar prácticamente lo mismo por un producto y, sin darte cuenta, llevar menos cantidad a casa. A esta práctica se le conoce como reduflación o shrinkflation, una estrategia utilizada por algunas empresas para reducir el contenido de sus productos sin incrementar de forma evidente el precio.
Aunque a simple vista el empaque parece el mismo, el contenido ha disminuido en varios productos de consumo diario. El objetivo es evitar que el consumidor perciba un aumento directo en el precio, aunque en realidad termina pagando más por cada gramo o mililitro.
Uno de los casos más visibles es el del aceite comestible, que durante años se comercializó en botellas de un litro y ahora es común encontrar presentaciones de 800 mililitros con un precio similar al que antes tenía el envase de mayor capacidad.
Lo mismo ocurre con productos básicos como el arroz y el frijol. En lugar de los tradicionales paquetes de un kilogramo, muchas marcas ahora ofrecen presentaciones de 900 gramos, manteniendo un precio muy parecido al anterior.
La reduflación también puede observarse en otros productos como:
- Papel higiénico con menos hojas por rollo.
- Cereales con menor contenido en la misma caja.
- Galletas que incluyen menos piezas por paquete.
- Yogures y helados con envases ligeramente más pequeños.
- Botanas con mayor espacio vacío dentro de la bolsa y menos producto.

Especialistas en economía explican que esta estrategia suele aplicarse cuando aumentan los costos de producción, materias primas, transporte o empaques. En lugar de elevar considerablemente el precio, algunas empresas optan por reducir la cantidad del producto para mantener un costo atractivo ante el consumidor.
Por ello, recomiendan no fijarse únicamente en el precio, sino revisar siempre el contenido neto indicado en la etiqueta y comparar el costo por kilogramo o por litro, información que la mayoría de supermercados ya muestra en los anaqueles.
En un contexto de inflación, la reduflación se ha convertido en una práctica cada vez más frecuente, por lo que comparar tamaños, pesos y precios puede representar un ahorro importante para las familias.
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