La semaglutida, utilizada para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad, podría contribuir a disminuir el deseo de consumir alcohol, aunque especialistas advierten que aún no existe evidencia suficiente para considerarla un tratamiento contra la dependencia alcohólica.
El médico Arturo Salas explicó que este medicamento genera sensación de saciedad y actúa sobre receptores del cerebro relacionados con el apetito y las emociones, lo que podría influir en la reducción del consumo de bebidas alcohólicas.
No obstante, advirtió que la semaglutida puede provocar efectos secundarios y debe utilizarse únicamente bajo supervisión médica. También recordó que organismos reguladores analizan posibles riesgos asociados, por lo que recomendó evitar la automedicación.
El especialista subrayó que este tratamiento debe ser indicado y monitoreado por profesionales de la salud, especialmente en personas con antecedentes de enfermedades tiroideas u otras condiciones médicas.
#Semaglutida #Salud #Obesidad #Diabetes #Medicina
