Investigadores de la Estación Biológica de Doñana analizan el papel clave de los mosquitos en la transmisión del parásito
Un nuevo estudio elaborado por la Estación Biológica de Doñana (EBD-CSIC), en España, determinó que la temperatura, la cantidad de vegetación y el tipo de mosquito son factores decisivos en la forma en que se propagan los parásitos causantes de la malaria aviar en los ecosistemas naturales.
La investigación, publicada en la revista científica Scientific Reports, permitió identificar que estos elementos ambientales están directamente vinculados con las distintas variantes del parásito Plasmodium presentes en la naturaleza, así como con su nivel de propagación. De acuerdo con el comunicado emitido por la EBD-CSIC, esta información resulta fundamental para entender de qué manera el cambio climático y las transformaciones del entorno pueden modificar la manera en que esta enfermedad se transmite entre la fauna silvestre.
La investigadora predoctoral de la EBD-CSIC, Ana Irina Martín López, detalló que la malaria aviar es provocada por parásitos del género Plasmodium, los cuales guardan cierto parentesco con los que ocasionan la malaria en humanos, aunque aclaró que estos no representan ningún riesgo de contagio para las personas.
Uno de los aportes más relevantes de este trabajo es que, a diferencia de investigaciones anteriores centradas principalmente en las aves, este estudio dirige su atención hacia el papel que juegan los mosquitos como transmisores de la enfermedad, un aspecto que había sido poco explorado hasta el momento.
Para lograrlo, el equipo científico analizó dos especies distintas de mosquitos, cada una con características ecológicas propias: el Culex pipiens, conocido comúnmente como mosquito común, y el Culex perexiguus.
Entre los hallazgos más destacados, se identificó que ambas especies responden de manera diferente a las condiciones del entorno. En el caso del Culex pipiens, la presencia del parásito se incrementa en zonas donde existe mayor densidad de vegetación, mientras que en el Culex perexiguus la propagación está más relacionada con el registro de temperaturas mínimas elevadas.
Asimismo, el estudio reveló que las comunidades de parásitos varían entre ambas especies de mosquitos, lo que llevó a los investigadores a plantear que cada una podría cumplir una función específica dentro del proceso de circulación y transmisión de las diferentes variantes del parásito.
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