México.— La extorsión y el fraude han encontrado un terreno cada vez más amplio en el mundo digital. Las llamadas telefónicas amenazantes ya no son el único método empleado por delincuentes, quienes ahora aprovechan WhatsApp, redes sociales, correos electrónicos y páginas falsas para intentar obtener información personal y acceder al dinero de sus víctimas.
Especialistas en seguridad digital advierten que las técnicas utilizadas se han vuelto más sofisticadas y, sobre todo, masivas. Un mismo mensaje fraudulento puede ser enviado simultáneamente a miles de personas, aumentando las posibilidades de encontrar una víctima.
Entre las modalidades más frecuentes se encuentra el phishing, una técnica mediante la cual los delincuentes suplantan la identidad de bancos, empresas, instituciones e incluso personas conocidas.
El objetivo generalmente es convencer al usuario de ingresar a un enlace, proporcionar una contraseña, entregar información bancaria o revelar códigos de seguridad.
Un mensaje puede ser el inicio del fraude
Los engaños suelen comenzar con comunicaciones aparentemente legítimas: una supuesta compra desconocida, un paquete pendiente de entrega, una cuenta bancaria bloqueada, un premio o incluso un familiar que asegura encontrarse en una emergencia.
La urgencia es una de las principales armas utilizadas. Los delincuentes buscan que la persona actúe rápidamente y no tenga tiempo de verificar la información.
Expertos en ciberseguridad explican que estos grupos operan por volumen. Aunque solamente un pequeño porcentaje de las personas que reciben los mensajes caiga en el engaño, enviar miles de intentos puede convertir el fraude en una actividad rentable.
Tus contactos también pueden convertirse en víctimas
El problema puede extenderse después de que una cuenta es comprometida.
Información obtenida de teléfonos, correos electrónicos o redes sociales puede revelar nombres de familiares, fotografías, lugares frecuentados y relaciones personales que posteriormente son utilizados para construir engaños mucho más creíbles.
Los delincuentes también pueden apropiarse de una cuenta de WhatsApp o red social y hacerse pasar por su propietario para pedir préstamos o transferencias a familiares y amigos.
Los adultos mayores representan uno de los sectores que requieren especial atención, principalmente ante mensajes o llamadas diseñados para generar miedo mediante supuestos accidentes, detenciones, secuestros o emergencias familiares.
¿Cómo protegerse?
Especialistas en seguridad digital recomiendan desconfiar de cualquier comunicación inesperada que solicite dinero, contraseñas, códigos de verificación o información bancaria.
Antes de realizar una transferencia o proporcionar datos es recomendable comunicarse directamente con la persona, banco o institución involucrada utilizando sus canales oficiales.
También es importante evitar abrir enlaces desconocidos, utilizar contraseñas diferentes para cada servicio, activar la autenticación en dos pasos y mantener actualizados teléfonos, computadoras y aplicaciones.
Nunca deben compartirse códigos recibidos por SMS o WhatsApp cuando no se haya solicitado previamente alguna operación.
Si una cuenta fue comprometida, es recomendable cambiar inmediatamente las contraseñas, bloquear accesos cuando sea posible y advertir a familiares y contactos para impedir que los delincuentes utilicen la identidad de la víctima para continuar el fraude.
La expansión de estos delitos demuestra que la seguridad personal también se trasladó al mundo digital. Cualquier usuario conectado a internet puede convertirse en objetivo, por lo que detenerse unos minutos para verificar un mensaje puede representar la diferencia entre ignorar un intento de engaño o entregar voluntariamente información y dinero a un delincuente.
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