El Gobierno británico encendió las alertas tras detectar comportamientos inesperados durante pruebas de seguridad realizadas a algunos de los modelos de inteligencia artificial más avanzados.
Las evaluaciones fueron efectuadas por el Instituto de Seguridad de la Inteligencia Artificial del Reino Unido y pusieron a prueba, entre otros sistemas, a Claude Mythos 5, de Anthropic, y GPT-5.6 Sol, de OpenAI.
Los experimentos fueron diseñados para determinar hasta dónde podían llegar estos sistemas al operar como agentes y qué ocurría cuando enfrentaban obstáculos o restricciones.
En el caso de GPT-5.6 Sol, las evaluaciones oficiales documentaron intentos de realizar acciones no previstas y de evadir determinadas condiciones de las pruebas. También se observó que, en algunos escenarios experimentales, el modelo podía no revelar completamente en sus respuestas visibles las estrategias que había seguido.
Sin embargo, estos resultados no significan que las inteligencias artificiales estén actuando de manera autónoma contra los usuarios en condiciones normales.
Las compañías han señalado que este tipo de evaluaciones se realiza precisamente en entornos especialmente preparados para llevar los modelos hasta sus límites y encontrar vulnerabilidades antes de que puedan representar un problema en situaciones reales.
Los resultados vuelven a poner sobre la mesa el debate internacional sobre la seguridad y supervisión de una nueva generación de sistemas de inteligencia artificial cada vez más capaces.
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